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Desde hace mucho tiempo, el hombre cultiva una tradición
antigua según la cual todos los viajeros entregan un
regalo a su anfitrión.
Estos pequeños regalos son un signo de aprecio y de
agradecimiento, reconociendo la atención, hospitalidad
y el tiempo que la gente local nos dedica.
Al viajar no somos únicamente visitantes de un país.
Disfrutamos de la hospitalidad de su gente, la naturaleza,
el espacio y de los recursos de nuestros anfitriones.
La organización de utilidad pública Fair Travel
pretende revivir la noble tradición del regalo de visita
e invita tanto a los viajeros como a las empresas emisoras
de turismo a dejar una pequeña recompensa en los países
menos desarrollados.
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